Los hospitales extremeños cuentan ya con 1.200 habitaciones individuales

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Los hospitales extremeños cuentan ya con 1.200 habitaciones individuales
Uno de los anuncios políticos más espectaculares de Rodríguez Ibarra en 1999 fue el de convertir en individuales todas las habitaciones de los hospitales extremeños. Una década más tarde la promesa está en gran parte cumplida en los centros más pequeños y quedan pendientes los dos grandes hospitales de la región, el Infanta Cristina de Badajoz y el de Cáceres. En total, hay 1.218 habitaciones individuales. En enero de 2002 la Junta se hacía cargo de las competencias sanitarias y quedaba con las manos libres para actuar en la modernización de los hospitales.
En los ocho años transcurridos ha comprado uno (Zafra), ha construido dos (Tierra de Barros-Almendralejo y Talarrubias), y lo más difícil, ha reformado completamente cinco: Mérida, Plasencia, Navalmoral de la Mata, Coria y Llerena.
En total, ocho centros hospitalarios de nueva planta nacieron con habitaciones individuales, o se han ampliado para que en las estancias y en circunstancias normales haya una sola cama. Además, El SES recibió casi finalizadas las reformas de otros dos hospitales de Badajoz, el Perpetuo Socorro y el Materno Infantil. Estos 10 suman 1.218 habitaciones para un solo paciente. Pero la mayoría pueden albergar dos en caso de necesidad. Cuentan con otras 268 que en principio tienen una cama instalada pero son idóneas para un uso doble, como ocurre en estos momentos donde la ocupación es alta por la gripe A, que vivirá su pico máximo en la segunda semana de diciembre, según la previsión del Servicio de Salud.
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Entre el 75% y el 100%[/h3]

Tras todas estas novedades y reformas el porcentaje de habitaciones individuales oscila entre el cien por cien de Zafra, Tierra de Barros, Talarrubias y Perpetuo Socorro, y el setenta y cinco de Plasencia o Mérida, indica Ceciliano Franco, director gerente del SES. Es una empresa gigantesca que lleva ocho años y que no está ni mucho menos terminada pues quedan los dos hospitales mayores. Son el Infanta Cristina de Badajoz, que será reformado, y el complejo hospitalario de Cáceres, que se construye en estos momentos. A estos seguirá el comienzo de obra del también nuevo Don Benito-Villanueva. En estos tres casos el plan es que el setenta y cinco u ochenta por ciento de las estancias sean de una sola cama. Queda casi otra década de obras, para cerrar un plantel hospitalario del siglo XXI que fue concebido en sus inicios de 1999 para poner pálido al sistema sanitario privado, que de forma paralela a estas obras ha ido languideciendo en Extremadura.

[h3]Situaciones duras[/h3]

Esa era la idea, recuerda el director gerente del SES, prestigiar el sistema público ampliándolo a toda la región, dotándolo de tecnologías punteras y mejorando el confort de pacientes y familias.
No se trata sólo de la comodidad, intimidad y tranquilidad que otorga estar solos en una habitación, sino que los pacientes ingresados están a veces en una situación que requiere una dignidad imposible de obtener en presencia de extraños, por muy buenos que sean.
Es un cambio «radical» en el padecimiento del dolor, califica Ceciliano Franco. «A veces a dos enfermos muy graves les separaba un biombo y uno de ellos moría esa noche, y el otro. una situación muy dura». El paciente ingresado necesita intimidad, estar a gusto. «Son momentos difíciles el haber salido de una operación, sufrir una patología grave o estar en situación terminal. No es agradable estar a un solo metro de otro enfermo», abunda Carlos Arjona, presidente del Colegio Provincial de Médicos de Cáceres. Es muy importante el respeto en procesos donde la enfermedad del paciente «lo hace llegar a situaciones que obligan a una gran intimidad para poder mantener la dignidad en sus últimos días», celebra en la misma línea su compañero del Colegio de Badajoz, Pedro Hidalgo.
En los primeros meses la habitación individual no fue bien recibida. Ceciliano Franco, gerente entonces del centro de Coria, recibía quejas de usuarios que les parecía incluso demasiado, o querían compartir estancia con un vecino del pueblo.
La misma encuesta, meses después, «no tenía color». Ahora las protestas venían de pacientes y familias alojados en dobles porque no había habitaciones suficientes. «Una vez que lo has probado prefieres esto», admite Domingo álvarez, de Almendralejo, que acompaña a su mujer enferma en el hospital de Tierra de Barros. «Estoy más contento como estamos ahora».
La llamada 'hostelería hospitalaria' ha mejorado en cuanto a confort, pero sobre todo ha traído más dignidad a los pacientes ingresados. En esta apreciación están de acuerdo tanto los responsables del SES como de los colegios provinciales de médicos.

Fuente: HOY.es
07.12.09 - 00:06 -
JOSé L. AROCA | MéRIDA."