El sector privado se centra en reforzar su red hospitalaria

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El sector privado se centra en reforzar su red hospitalaria

Podríamos decir que el año 2012 ha terminado por dónde empezó, hablando de la sanidad privada y de sus expectativas de desarrollo para los próximos años, bien por la gestación de nuevas operaciones de concentración o por la decisión de algunas administraciones de sacudirse la gestión de determinadas parcelas públicas, esta vez sobre la base del recorte. En Madrid, la aplicación de los modelos 'Alzira-Valdemoro' afectará a seis hospitales de la red

pública (Parla, San Sebastián de los Reyes, Coslada, Arganda del Rey, Vallecas y Aranjuez);

a los que se unirán otros cuatro más en Castilla-La Mancha (Almansa, Villarrobledo, Tomelloso y Manzanares), en donde además el ejecutivo regional estudia reactivar las obras de su proyecto hospitalario de Toledo, utilizando esta vez la fórmula concesional parcial (en sintonía con Son Espases o Burgos, por poner un ejemplo). En Valencia, pionera en la explotación privada de recursos públicos (1.398 camas en manos de cinco UTE, con Ribera Salud abordo de todas

ellas, salvo Manises, recientemente vendida a Sanitas), está por ver si en su decisión de externalizar 18 departamentos (un gran contratista para asumir todos los servicios no sanitarios de cada área), podría colarse alguno de los proyectos hospitalarios pendientes en la región (acudiendo de nuevo a la inversión privada).

 

Aunque menos habitual, tampoco se escapan de las fórmulas público-privadas los centros de salud o de atención primaria. Frente al esquema valenciano, más evolucionado, que atribuye las inversiones en atención primaria y la gestión de los centros al adjudicatario de cada hospital de referencia, Madrid plantea una fórmula intermedia: ceder el 10% de sus centros de salud a nuevas sociedades de gestión sanitaria, dando prioridad a grupos de profesionales del propio sistema de salud. En realidad, Madrid no haría sino emular a la administración catalana que ya desarrolla este modelo desde hace años, mediante las Entidades de Base Asociativa (EBA). Constituidas total o parcialmente por profesionales sanitarios, las EBA establecen una relación contractual con el servicio público de salud para ofrecer servicios sanitarios a cambio de una financiación capitativa. Existen en Cataluña varias EBA de

médicos de familia y enfermeras para la autogestión de centros de atención primaria e incluso una de pediatras para la atención integral (primaria hospitalaria). Pese a su veteranía en el modelo, es la primera vez que el Servei Catalá de Salut confía una de sus Áreas Básicas de Salud (la de l'Escala en Girona) a una sociedad privada (Eulen Servicios Sociosanitarios). Hasta entonces, todos los adjudicatarios habían sido entidades públicas, sin ánimo de

lucro o las citadas EBA, que en muchos casos se habían perpetuado en la gestión, tras adjudicarse repetidamente el contrato durante los últimos años, básicamente porque eran las únicas que presentaban ofertas e igualaban el presupuesto máximo de licitación fijado en los pliegos.

 

También Extremadura se apuntaría a la colaboración privada para terminar la obra del Hospital de Cáceres (cuya primera fase está ejecutada al 91%), además de hacer realidad el proyectado desde hace años en Don Benito -ambas concesiones dejarían al margen los servicios sanitarios, que quedarían bajo la órbita del Servicio Extremeño de Salud (SES)-. Otras administraciones como la murciana o la aragonesa también se han mostrado dispuestas a solucionar con algún tipo de colaboración similar sus necesidades de ampliación sanitaria (en los proyectos de Alcañiz y Teruel, por ejemplo), en línea con el ejecutivo gallego, que actualmente media para que la UTE adjudicataria del futuro hospital de Vigo cierre un nuevo acuerdo de financiación con entidades bancarias.

 

Movimientos empresariales

En esta tesitura de nuevos recursos públicos sujetos a externalización y a subasta, la mayor parte de los grandes grupos hospitalarios privados han mostrado su interés en la puja, aunque con reservas. A los habituales en este tipo de negocio, Ribera Salud, Capio Sanidad e incluso Sanitas, otros como Quirón, Vithas y HM Hospitales han aludido a la prudencia y mostrado un interés condicionado al contenido de los pliegos de cada concesión.

 

Mientras tanto, los movimientos del sector privado se ha dirigido en los últimos meses a ampliar su red. De un lado, Sanitas ha aprovechado, de alguna manera, las negociaciones enquistadas en la venta de Ribera Salud (entre sus dos socios y a su vez con Capio Sanidad), para quedarse con la parte que no controlaba en la UTE de Manises y en entrar en la concesión de Torrejón. Se quedó con el 40% en la concesión Manises-Mislata y con el 50% en la concesión madrileña. Las dos adquisiciones concuerdan con la estrategia fijada por Sanitas para los próximos ejercicios, dirigida a la compra de hospitales aislados y a reforzar presencia en la gestión de recursos públicos. 

 

También vinculado a la gestión de recursos públicos, Hospital Povisa (que atiende a 143.000 pacientes públicos, mediante concierto con el Sergas) decidió a finales de 2012 vender su hospital de Santiago a Instituto Policlínico La Rosaleda.

 

Por su parte, la mutualidad catalana L'Aliança cerró dos nuevas operaciones, encuadradas en su programa de desinversiones, después de decidir su propia integración con la también mutualidad valenciana Divina Pastora. En apenas tres meses, L'Aliança firmó la venta de su clínica de Tortosa al Ayuntamiento local, asumiendo Sagessa su gestión (mantendrá du actividad privada al menos durante los próximos diez años) y el traspaso de la gestión de la

Clínica Onyar a un nuevo consorcio médico liderado por su equipo directivo (MBO de Medical Business Management). Con el cierre de las dos operaciones, a la mutualidad le quedaría pendiente enajenar la gestión de su clínica leridana y decidir el futuro de los inmuebles de al menos tres clínicas.

 

Otra de las transacciones pactadas a finales de ejercicio ha sido la salida de la inversora Cartera Industrial Rea del capital del centro oncológico MD Anderson en Madrid -vendió su 39,98% al grupo canario Hospiten, que pasó a controlar el 99,97% del oncológico-.

 

Cabe destacar además la puesta de largo de 'Vithas', heredera de los diez centros del antiguo grupo hospitalario de Adeslas (articulados bajo la holding UMR). El grupo finalizó el ejercicio de 2012 estrenando nueva imagen corporativa, con una red de 1.031 camas, a cuya reforma y dotación tecnológica se ha comprometido a destinar un 7% de sus ingresos anuales en cinco años (equivalente a un metálico de 15 M anuales y 75 M para todo el periodo).

Su plan de crecimiento contempla además una vía inorgánica en la que el grupo estudiará la adquisición de hospitales privados y centros de especialidades, apoyándose en la colaboración activa y permanencia en el capital de fundadores y médicos accionistas.

 

Según el último informe SANImarket sobre grupos hospitalarios, el sector privado creció en 2011 un 7,22% en ingresos hasta sumar 5.109 M€, tomando como muestra un grupo de 107 grupos y empresas hospitalarias, en la que se han eliminado datos de gestoras de capital público (parcial o integral) y entidades del Tercer Sector. Las cifras recogidas se refieren además al total de actividad, incluyendo conciertos, colaboración público-privada y, en algunos

casos, ingresos de otros sectores sanitarios, al margen del hospitalario. En total, el sector privado absorbe actualmente un 16,93% de las camas hospitalarias (sobre un total de 172.052 unidades), equivalentes a un total de 56.923 camas, si incorporásemos datos del Tercer Sector (buena parte de su red es concertada con el sistema público) y las concesiones administrativas (recursos públicos gestionados por entidades privadas).

 

 

Fuente: 

Alimarket | sanidad