Sanidad da marcha atrás y decide no privatizar la lavandería hospitalaria

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Sanidad da marcha atrás y decide no privatizar la lavandería hospitalaria

El acuerdo entre la directora del Servicio Canario de Salud y UGT garantiza la continuidad de los puestos de trabajo fijos y la mejora de las condiciones de producción. Los trabajadores se comprometen a rebajar el coste del kilo de ropa lavada de 1,68 euros a un euro y a que se dejarán de sustituir las bajas laborales.

 

Los trabajadores de la lavandería del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC) respiran tranquilos desde ayer, momento en el que ratificaron con un 100% de los votos emitidos por la asamblea el acuerdo alcanzado entre UGT y la dirección del Servicio Canario de Salud (SCS) por el cual se comprometen a incrementar la productividad y a rebajar de forma notable los costes a cambio de que el servicio siga siendo totalmente público y se introduzcan mejoras en la maquinaria, aunque ello requiera la no sustitución de las bajas laborales y dejar de renovar los contratos del personal eventual que vaya llegando a su fin.
 
En concreto, la directora de SCS, Juana María Reyes, la de Recursos Humanos, Carmen Aguirre, y el secretario de la Federación de Servicios Públicos de UGT en Canarias, Francisco Bautista, alcanzaron un acuerdo este martes que, basado en la prioridad de mantener el carácter público del servicio de lavandería hospitalaria, establece la necesidad de introducir cambios organizativos destinados a reducir costes en la producción.
 
"Es una magnífica noticia y no cabe duda de que la Consejería de Sanidad ha sabido entender la importancia que tiene mantener un servicio de este tipo como público y ha comprendido que la propuesta de privatizar la mitad de la producción era una locura que no llevaba a ninguna parte sino que perjudicaba a la calidad, al tiempo que llevaba al paro a personas que, en la mayor parte de los casos, son el principal sustento para su familia", explicó Batista.
 
Así, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias se compromete a solventar las ineficiencias detectadas y puestas en evidencia por un informe técnico elaborado por un experto sobre el funcionamiento del servicio en el que se determinaba que los fallos provenían de "la falta de una organización única, puesto que se desarrollan gestiones bien diferenciadas con cada uno de los hospitales, pero el centro de trabajo y los recursos son los mismos, lo que genera una pérdida productiva de 1,5 horas diarias".
 
Además, el uso de las lavadoras se optimizará, ya que el sistema diferenciado por hospital lo impedía hasta ahora.
 
Por su parte, los trabajadores tendrán que reducir el coste del kilo de ropa lavada del 1,68 euros que cuesta ahora a un mínimo de un euro y han acordado ceder en sus pretensiones de que no se redujera el personal y, aunque de los 120 empleados que ahora mismo conforman la plantilla, conservarán su trabajo todos los fijos (84) más seis técnicos -es decir que 90 permanecerán en su puesto-, se prescindirá de los 30 eventuales que existen, según se vayan venciendo sus contratos.
 
Asimismo, no habrá sustituciones en caso de bajas laborales, por lo que la plantilla deberá hacer un mayor esfuerzo para que las ausencias no repercutan en una disminución de la producción ni de la calidad.
 
Mendoza, clave en la negociación
 
El diálogo entre sindicatos y Sanidad tomó otro rumbo desde el momento en que la propia consejera del área, Brígida Mendoza, asumió la negociación y la calificó como prioritaria. Prueba de ello es que los propios sindicatos solicitaron en varias ocasiones que no fueran los gerentes del HUC y La Candelaria los que se sentaran en la mesa de diálogo sino los directivos del Servicio Canario de Salud y, desde el momento en el que la consejera aceptó este punto, no solo se suspendieron las protestas y el preaviso de huelga fijados por los trabajadores, sino que en poco menos de dos semanas se ha llegado a un acuerdo satisfactorio para todas las partes.
 
Fuente: 

eldia.es