El impúdico camisón recibe el alta

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El impúdico camisón recibe el alta
El plan de confortabilidad diseñado por el Servicio de Salud para humanizar los hospitales prevé la desaparición de los típicos batines usados por los enfermos

Fuente: elcomerciodigital.com

Autor:LAURA FONSECA/OVIEDO


La sanidad asturiana ya no estará en cueros. Los camisones abiertos por la espalda, esa impúdica prenda en la que enfundan a los pacientes nada más pasar el umbral de urgencias o bajar de la ambulancia, pasarán a mejor vida. El plan de confortabilidad que el Servicio de Salud del Principado (Sespa) diseña para humanizar los hospitales asturianos prevé la desaparición de estos típicos batines que, aunque cómodos para los médicos y las enfermeras, son un engorro y un agravio para el enfermo.

A nadie, salvo aficiones contadas, le gusta "mostrar el culo". Quien suscribe el entrecomillado es el gerente del Sespa, Juan José Cañas, quien reconoce que los camisones abiertos son "denigrantes para los pacientes". Expertos y técnicos de la Consejería de Salud, así como especialistas de otras comunidades autónomas, debatirán hoy, en Oviedo, sobre cómo convertir los hospitales en centros más amables. Será en el marco de una jornada que tendrá lugar en el Auditorio Príncipe Felipe, y que contará con la presencia, entre otros, de representantes de Atención al Usuario del Instituto Catalán de la Salud.

Los camisones serán sustituidos por otras prendas, igual de cómodas y prácticas, pero más confortables para el usuario. El Sespa considera que la desaparición de esta lencería, que ya ha pasado a mejor vida en varias autonomías (una de ellas, Madrid), constituye un rasgo de humanización. Estos batines lograron una enorme aceptación en la sanidad pública española, ya que son "muy prácticos para los cirujanos y para el personal que tiene que lavar y curar a pacientes encamados", explica una enfermera.

Pero, ¿quién ideó esta vestimenta? La denominación de origen de estos camisones hay que buscarla en Suecia, allá por los años setenta. Por aquel entonces, la sanidad vivía una auténtica obsesión por la asepsia. La lucha contra las infecciones hospitalarias llevó a arbitrar medidas extremistas. Los pacientes no podían ingresar con ninguna prenda procedente del exterior. Dentro del hospital permanecían casi desnudos en sus camas. Su única prenda era un camisón, abierto por detrás.

El hospital más representativo de este movimiento, que pronto se extendió por todo el mundo, fue el de Karolingia, en Estocolmo. Se trataba de un centro que impedía la visita de familiares y la entrada de toda persona ajena al hospital. La tendencia duró algunos años, los justos para que el camisón se convirtiera en prenda común en los hospitales también de España.

Diversos responsables de hostelería hospitalaria consultados por este periódico coincidieron en que "lo mejor para que el enfermo se sienta a gusto es que pueda estar en el hospital con su propio pijama y sus zapatillas. Es la manera más sencilla de que se encuentre como en casa", apuntan.

Auriculares para la tele

Pero junto a la desaparición del camisón y la incorporación de nueva vestimenta para los enfermos, el Servicio de Salud pondrá en marcha otras novedades: desde la incorporación de auriculares para que los usuarios puedan ver y oír la televisión sin molestar a su compañero de habitación, hasta habilitar menú a la carta o adaptar los horarios de comida y cena a los del resto de la población (en los centros sanitarios se come a las doce y se cena a las ocho de la tarde).

Y es que los pacientes asturianos no se sienten plenamente a gusto cuando están ingresados en alguno de los once hospitales públicos de la región. Las discrepancias no provienen de la atención recibida, ya que los usuarios califican con un nueve el trato dispensado por médicos, enfermeros, auxiliares y celadores. Las quejas apuntan a aspectos que se escapan a la esfera sanitaria.

La privacidad, el diseño y la comodidad en las habitaciones son los que reciben una valoración a la baja por parte de los pacientes. Así lo indica la Encuesta de Satisfacción elaborada por la Consejería de Salud. La iniciativa del Principado busca eliminar la "percepción hostil de los hospitales"."