Comer mal en el hospital sale caro

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Comer mal en el hospital sale caro

Comer mal en el hospital sale caro. Le puede costar la vida al paciente y tiene un sobrecoste del 35%. Expertos en nutrición de todo el país se reunieron ayer en Madrid para analizar el impacto clínico y económico de la desnutrición hospitalaria en España y alertan de que una de cada cuatro personas ingresadas está en riesgo de desnutrición —en el caso de las personas mayores llega a una de cada dos—. La autora principal del estudio Repercusiones clínicas y económicas de la desnutrición relacionadas con la enfermedad presentado en Madrid es la responsable de la Unidad de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética de la sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital de León, María Ballesteros. Los resultados han servido para destapar que el 26,9% de los enfermos tienen riesgo de desnutrición en el momento del ingreso hospitalario y que el 18% de los que fueron hospitalizados en buen estado nutricional desarrollan desnutrición durante su estancia hospitalaria. El Hospital de León ha tomado nota de los datos y después de un año de adaptación, las dietas que se sirven a los pacientes desde este mes de enero tienen más proteínas y son más energéticas. «Somos uno de los hospitales que está más involucrado en el control de la nutrición», asegura María Ballesteros.

La desnutrición relacionada con la enfermedad supone un desafío para el sistema sanitario «que irá en aumento en los próximos años debido a su alta prevalencia y a las repercusiones clínicas y sociales que representa este problema de salud». Así se recoge en el estudio realizado en el Complejo Asistencial Universitario de León y el Hospital Universitario de Valladolid. Los pacientes desnutridos tienen un sobrecoste medio de hospitalización de 767 euros porque aumentan su estancia en el hospital una media de 2,5 días y una tendencia mayor a la mortalidad. La investigación deja en evidencia el sobrecoste de la desnutrición hospitalaria, que en 2014 supuso exceso de gasto de 646.419 euros en el servicio de Medicina Interna.

«La detección de la desnutrición y la intervención temprana son una pieza clave en el proceso de recuperación del paciente. Aceleran la mejora y calidad de vida futura de éste aportando valor pronóstico, disminuyendo la estancia hospitalaria y la posibilidad de reingresos», explica María Ballesteros.

En la reunión celebrada ayer en Madrid participaron la responsable del Departamento Científico de Abbott Nutrition, Rebeca Sanz, el presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP), Antonio Bernal, y el jefe del servicio de Geriatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal. Alfonso Cruz Jentoft.

«Es necesario formar a todo el personal sanitario para que sean conscientes del problema y además conozcan las herramientas para detectarlo, lo que conocemos como cribado nutricional. En segundo lugar, es importante dotar a todos los hospitales de unidades de nutrición que san capaces de abordar correctamente el tratamiento de la desnutrición», asegura Ballesteros.

El presidente de la Alianza General de Pacientes, Antonio Bernal, defendió ayer la necesidad de incorporar la nutrición con parte del cuidado para mejorar la calidad de vida y autonomía de las personas desnutridas o en riesgo de estarlo. «Se subestima el impacto que el buen estado físico de un paciente tiene a la hora de recuperarse de una hospitalización o enfermedad», asegura.

El jefe del servicio de Geriatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal, Alfonso Cruz Jentoft, también defendió la necesidad de «protocolización del cribado nutricional universal de los pacientes durante los primeros días desde el ingreso hospitalario. Tenemos que pensar en la manera de incorporar los resultados de estos estudios en nuestro sistema de salud para intentar mejorar tanto la salud y la rápida recuperación de nuestros pacientes como para garantizar la sostenibilidad del sistema».

La Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital de León realizó un cribado nutricional de los pacientes entre noviembre de 2011 a noviembre de 2013 para implantar un protocolo tras comprobar la situación nutricional en el momento del ingreso hospitalario. «El resultado fue que mejoró la ingesta de la dieta prescrita del 80% al 90%, y un aumento de los pacientes que lograron aumentar las calorías para cubrir las necesidades energéticas —del 50,3% al 70,9%— y de proteínas — del 44,2% al 64%—. También disminuyó la estancia hospitalaria hasta de 4,5 días menos», asegura María Ballesteros.

Un estudio adicional realizado en Estados Unidos — Nourish, con apoyo de Abbott— estima que uno de cada 21 pacientes mayores, desnutridos y hospitalizados por enfermedades cardiovasculares y pulmonares, podrían salvar su vida con un correcto abordaje nutricional. La tasa de mortalidad a los 90 días del alta en pacientes mayores desnutridos con enfermedad cardíaca o pulmonar se redujo en un 50% en aquellos que tomaron un suplemento nutricional.

«Datos como estos permiten afirmar que la desnutrición relacionada con la enfermedad es una condición común que provoca un empeoramiento de la salud y la calidad de vida de los pacientes. Debería ser un argumento de peso a la hora de debatir sobre la condición de un paciente», asegura el presidente de la Alianza General de Pacientes, Antonio Bernal.

Algunos hospitales ya han empezado a implantar protocolos de actuación y cribados para prevenir la desnutrición hospitalaria. Madrid ha implantado un Protocolo de Detección Precoz de la Desnutrición mediante cribado nutricional al ingreso en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón y la Unidad de Soporte Nutricional del Hospital Vall D’Hebron ha puesto en marcha un sistema de cribado.

Fuente: 

Diario de León